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11 de octubre de 2020: Celebración en honor de Nuestra Señora Aparecida en Sant’Andrea della Valle

  Pascual

Oct 24 2020

Actualidad

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Roma es una de esas ciudades eternamente fascinantes. Todos los caminos se cruzan en esta metrópoli, que nunca dejará de ser Caput mundi. Por esa misma razón, no nos ha de extrañar que tantos fieles cristianos, de distintas latitudes, se den cita en la Urbe por antonomasia. De esta manera, miembros de la comunidad brasileña en Roma decidieron celebrar a la Patrona del Brasil, Nuestra Señora Aparecida, en nuestra Basílica de Sant’Andrea della Valle.

Ciertamente que fue una hermosa ocasión para renovar nuestra devoción mariana y alegrarnos con la nutrida presencia de un grupo de fieles que tratan de conservar su cultura católica y, preservándola, abrirla a la participación de personas de otras tradiciones. Compartimos a continuación la crónica realizada por el Diácono João Víctor Dos Santos Silva, C.R., quien forma parte de la Casa General Teatina de Sant’Andrea della Valle y, siendo de origen brasileño, ha tomado parte en la celebración a la que nos estamos refiriendo.

Como cada año, la comunidad brasileña en Roma se reúne para celebrar a su patrona Ntra. Sra. Aparecida.

En esta ocasión ha sido nuestra Basílica para acoger esta celebración, el pasado 11/10 a las 17:00 horas.

De hecho, se buscó una iglesia más grande, que pudiera acoger, respetando los estándares de salud, un mayor número de fieles. Presidida por el cardenal João Braz de Aviz, la celebración se desarrolló en portugués, con un ritmo y espíritu propio del pueblo brasileño. Las canciones, populares entre el pueblo, animaron la misa, que también se transmitió en vivo.

En su homilía, Mons. João, citando las palabras del Papa Francisco, recordó que el encuentro de la estatua de María con la «piel negra» en el río Paraíba, gracias al apoyo de tres pescadores pobres, en un momento de gran división entre esclavos jefes negros y blancos, era una señal muy fuerte de que Dios está del lado de los que más sufren. Agradecemos la oración y la cercanía de todos, para que María, Nuestra Señora de Aparecida, sea para nosotros motivo de unidad y fraternidad.