Visitando la «Ciudad de los papas»… la comunidad de Sant’Andrea della Valle en Anagni

Hay un momento en el cual la fraternidad se puede experimentar de una manera más inmediata. Ese momento se da cuando en una comunidad religiosa todos los miembros, al unísono, se toman unas horas del día para cambiar de aire y explorar nuevas sendas de comunión y de aprendizaje en conjunto.
Con esta motivación en la mente, el corazón 
y el espíritu, la comunidad de Sant’Andrea
 della Valle visitó este sábado 24 de octubre de 2015 próximo pasado, la ciudad de Anagni, en
 el Lacio. Dicha ciudad es conocida como la
 «Ciudad de los papas», por cuanto allí nacieron,
 tuvieron su residencia y produjeron diversos
 actos jurídicos, distintos papas de la Edad 
Media, como, Inocencio III, Gregorio IX, Alejandro IV y Bonifacio VIII.
También fue escenario del conflicto entre el papa Alejandro III y el emperador Federico I Barbarroja, puja que se extendió desde 1159 (año de la elección del Papa) hasta 1177, año que indica la derrota del Emperador, quien tuvo que avenirse a la paz y suscribir el pacto de Anagni, con el Papa.
Indudablemente, el episodio que mejor evoca la ciudad lacial que visitamos es el famoso «bofetón de Anagni» (1303), hecho producido en marco del enfrentamiento entre Bonifacio VIII y Felipe el Hermoso, rey de Francia, y que traerá como consecuencia el debilitamiento de la salud en el humillado papa, de tal manera que un mes después del intento de ser llevado prisionero a Francia, muere en Roma (11 de octubre de 1303).
Y por si faltaba algún dato histórico que nos avecinara a la ciudad de Anagni, cabe acotar que allí, durante el pontificado de Pablo IV (nuestro Juan Pedro Carafa), el rey Felipe II de España mantuvo la ciudad en asedio militar, hasta que se firmó la paz el 17 de septiembre de 1557.
Ciertamente, caminar por aquellas calles que conservan su trazado medieval, entremezclarse con la vívida historia del lugar y valorar la acción civilizadora de la Iglesia a lo largo de los siglos, va generando en el corazón de peregrino que visita Anagni un profundo sentimiento devocional. Y entre meditación y memoria, siempre queda un buen tiempo para recuperar las fuerzas físicas, dándole gracias a Dios por los hermanos, la vivencia y el patrimonio espiritual de nuestra fe, que nutre la cultura italiana y se irradia a todo el mundo.

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