Preparándonos a celebrar el Año de la Misericordia junto a San Cayetano

Nuestro Romano Pontífice, el papa Francisco, nos ha invitado a desarrollar un Año Santo de la Misericordia, tal como viene indicado en la bula Misericordiae Vultus, del 11 de abril de 2015. En este documento leemos el sentido que tendrá este año jubilar en los siguientes párrafos:

Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4Ef 1,4
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4 Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo, para estar en su presencia santos y sin falta.h Por su amor

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), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza. (MV, 3)

El querido padre Jordi Cassà i Vallés, C. R., no ha querido permanecer inerme frente a tan magnífico acontecimiento eclesial. De este modo, a través de un artículo suyo (publicado ya en el Semanario Felanitx, el 16 de octubre de 2015) nos ayuda a pensar en ello, desde la perspectiva de san Cayetano.
Se trata de una pieza retórica en catalán, cuyo título nos invita a contemplar la figura del santo vicentino: «En la Festa de Sant Gaietà». (En el presente artículo el texto del padre Jordi viene presentado en castellano, traducido por él mismo).

Indudablemente el marco no podía ser mejor para introducirse en los senderos de la misericordia, puesto que ésta es siempre la experiencia de un acontecimiento festivo:

«Traed el novillo cebado, matadlo y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto, y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado» (Lc 15,23-24Lc 15,23-24
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23 Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.

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).

Con la misma alegría del reencuentro entre el padre misericordioso y su hijo pródigo, el padre Jordi nos habla desde un nuevo festejo en honor de san Cayetano:

Como cada año, al llegar el otoño, debido a que el 7 de agosto mucha gente de nuestra ciudad veranea en Porto Colom, la familia teatina de Felanitx celebra la fiesta de San Cayetano. Un santo que, ya hace siglos, se venera en la parroquia de San Miguel cuando en nuestra ciudad no había teatinos, pero sí los había en Palma. Ya hace más de un siglo que es venerado en San Alfonso y que allí se celebra su fiesta. Y ¿qué interés tiene este santo de los siglos XV-XVI en el XXI?

Buena pregunta, esta que nos pone ante nuestros ojos el padre Jordi. Su discurso continuará guiándonos en la respuesta a esta cuestión:

Pues hete aquí que, desde san Pio X (1903-1914) hasta hoy, todos los papas, excepto el papa Luciani, Juan Pablo I (26-8 a 28-9-1978), de tan breve pontificado, se han referido a la actualidad de nuestro santo. Y creo que hogaño, a punto de empezar el Año Santo de la Misericordia (8-12-2015 a 20-11-2016), hemos rescatar aquel título de Campeón Insigne de la Misericordia Cristiana con que lo designó el papa Pío XII en 1947 con motivo del cuarto centenario de su muerte. Hoy todavía es más actual porque, tanto de la misericordia como de San Cayetano, el papa Francisco ha hablado abundantemente. Quizás como ningún otro.

Es que, como ha escrito el cardenal Kasper: «Para el papa Francisco, la misericordia es el centro del Evangelio. Ya al ser ordenado obispo, siguiendo a Beda el Venerable (último tercio del siglo VII y primero del siglo VIII), eligió las palabras “Miserando atque eligendo” (me ha elegido mirándome con misericordia). Y ahora la misericordia se ha convertido en la palabra clave de su pontificado, pues desde el primer día de su pontificado ha sido el tema de muchos de sus discursos».

Y de este modo, entrelazando las figuras de san Cayetano y el papa Francisco, mediante el plano en común que los une, el de la misericordia cristiana, prosigue el padre Jordi su discurso:

Por otro lado, de 1997 a 2012 monseñor Bergoglio, como arzobispo de Buenos Aires, fue cada 7 de agosto al santuario de San Cayetano a celebrar la eucaristía y pronunciar sus homilía llenas de humanidad y comprensión:

«Aquí, con san Cayetano, sentimos que nuestro Padre Dios nos hace un lugar en su corazón… En los hombros de Jesús, de nuestros santos, de san Cayetano, nos sentimos dentro del Corazón de nuestro Padre Dios» (1999).

«Felices ustedes que lloran al acercarse a san Cayetano pidiendo el pan y el trabajo, y en esa lágrima que apenas asoma encomiendan su petición y su ruego sin muchas palabras seguros de ser escuchados y atendidos. San Cayetano intercede por su pueblo fiel» (2001).

«Por eso todos juntos vamos a aclamar al Señor, junto con san Cayetano, necesitamos ver tu rostro, guardar las palabras de tu boca, hablarte al oído, dejarnos mirar por tus ojos. Y, al besarte, Cristo, hallar en ti los rasgos de tu madre, de tus santos, de tu pueblo sufrido» (2002).

«Que San Cayetano, patrono del pan para el trabajo, nos conceda sobre todo a los cabezas de familia –hombres y mujeres– que, mientras buscamos trabajo para llevar el pan para el hogar, a nosotros nos dé ese otro pancito –sencillo y suficiente– para levantarnos cada día y caminar con esperanza por el camino de nuestro Señor. Así podremos dejar a nuestros jóvenes esta herencia tan hermosa que nos dejaron nuestros padres: la del pan que siempre les dio fuerzas para trabajar» (2004).

«Nuestro pueblo sabe muy bien que venir a san Cayetano, a los pies del poderoso san Cayetano, es un gesto religioso y –por eso mismo– un gesto político en el más alto sentido de la palabra. Al tocar los pies del santo, al lavarlos con vuestras lágrimas, al musitar su oración y el perdón de Jesús que limpia y dignifica, nuestro pueblo nos está diciendo que el poder que Jesús le dio al santo es servicio, que todo poder es servicio y no hay que usarlo para otra cosa» (2005).

Podría seguir pero no puedo alargarme más. El año 2013, cuando ya era papa, el 7 de agosto envió un mensaje filmado y los devotos, mientras caminaban lentamente en largas hileras para poder entrar a templo, escuchaban al papa Bergoglio. Pues con frecuencia estas hileras sobrepasan el millón de personas.

En el Congreso Internacional de Pastoral de las grandes ciudades (Barcelona, 20-22 mayo y 24-26 noviembre 2014) uno de los ponentes, Carlos Ma. Galli, dijo que el santuario de San Cayetano de Liniers, un barrio de Buenos Aires, «es el santuario urbano más concurrido del continente» americano. Allí el Cardenal Bergoglio desarrollaba la, así llamada, teología del pueblo. Claro que donde más lo hacía era en los barrios marginales, las “villas Miseria”. Como decía su predecesor en el arzobispado de Buenos Aires, el cardenal Quarracino, cuando era arzobispo de La Plata: «San Cayetano es el termómetro de las necesidades de la gente de esta tierra» (Argentina).

Hay que aclarar que en Liniers no hay teatinos, pero allí donde los hay su espiritualidad se ha difundido entre los fieles, como una resonancia del santo, así como las obras de misericordia: comedores gratuitos, acogida de gente sin techo, de alcohólicos, etc. Este año se han cumplido 491 de la fundación de los teatinos y el nuevo prepósito general, el padre Salvador Rodea, es mexicano. La fundación teatina de México fue obra de un felanigense, el siervo de Dios padre Antonio Sagrera. El nuevo vicario general de la orden es argentino, el padre Marcelo Raúl Zubia. En la fundación teatina de Argentina hubo dos felanigenses, el padre Julián Adrover que se puso en contacto con el arzobispo de La Plata de aquel tiempo y el padre Jaime Prohens que estableció la orden allí. Y allí precisamente reposan los restos del padre Sagrera. Por todos los teatinos felanigenses que san Cayetano bendiga Felanitx que le ha dado tantos hijos.

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