Nuevo rector de la basílica de Sant’Andrea della Valle (Roma)

Cuando muchos turistas que pasean por las calles de Roma se detienen en el corso Vittorio Emmanuele, buscando el antiguo estadio de Domiciano, cuyo trazado viene sugerido por la barroca piazza Navona, no pueden dejar de contemplar la majestuosidad de una de las grandes iglesias que se levantan sobre la que una vez fuera la Vía Papalis.

Allí, donde el corso Rinascimento hace guiños a los transeúntes y la piazza di Sant’Andrea della Valle anuncia que el peregrino puede hacer un alto y rezar, las puertas de la basílica de Sant’Andrea della Valle se abren de par en par para invitar a contemplar las joyas artísticas de un tiempo de gloria para la Iglesia post-tridentina.

Por eso, nos recuerda Mons. Agostino Vallini, cardenal vicario de la diócesis de Roma, que

«le Chiese storiche della Città di Roma, patrimonio incomparabile di arte e di fede, rappresentano soprattuto un valore pastorale che deve essere gelosamente custodito, perché sta sempre vivo ed operante nella vita della comunità cristiana della Diocesi di Roma».

Dada esta consideración, nos es grato comunicarles que con fecha 16 de septiembre de 2015, mediante el oportuno decreto firmado por el mismo cardenal Vallini, ha sido designado rector de la basílica de Sant’Andrea della Valle, el R. P. Carlos Gómez Ruiz, C. R., miembro de la provincia teatina de Nuestra Señora de Guadalupe y San Cayetano (México), quien se ha incorporado a nuestra Casa General de Sant’Andrea della Valle (Roma), con el objeto de proseguir sus estudios de Sagradas Escrituras, en la continuidad el ciclo del doctorado en la pertinente especialización, que se imparte en la Pontificia Universidad de Comillas (España).

Le deseamos al P. Carlos Gómez Ruiz, C.R., un fecundo ministerio en esta nueva misión, tanto como nos disponemos a acompañarlo en lo que sea menester. Recordemos, en esta perspectiva, que

«desde un principio, ha sido característica esencial de nuestra Orden, destacar en la vida litúrgica y en el celo de la Casa de Dios» (Const. CC.RR., art. 71),

haciéndonos en ello también imitadores de San Cayetano y Juan Pedro Carafa.

Para meditar en estos días… III Carta circular de nuestro prepósito general, Rvdmo. P. Salvador Rodea González, C. R.

Hace 491 años, nuestros cuatro hermanos fundadores iniciaron un cambio de paradigma, una figura de consagración que parecía absurda y que aquellos cuatro aventureros no dejaron caer sus ilusiones de reforma ante la burla o lo que decían los demás. Algunos, los que se creían perfectos y no dejaban el poder en la jerarquía (en su tiempo, Jesús lo denunció en su realidad; contra esto luchó san Cayetano también en su tiempo), los pocos sin duda; estos mismos pensaban que destruirían su modelo de consagración, ¡claro! les daba seguridad pero sin vivir la fraternidad, no eran testigos de la misión que Dios le había dado a su Hijo Jesucristo y era y es la misma misión a la que Jesús invita a sus ministros consagrados. San Cayetano y sus compañeros se arriesgaron, pues confiaban en el Espíritu del Señor y sabían escuchar la voz del verdadero Dios.

Parece que fue ayer cuando nuestros hermanos decidían vivir el modelo teatino en la Iglesia de Jesucristo y, ya han pasado muchos años, casi cinco siglos.

Hagamos que valgan la pena estos momentos de dificultad por los que pasamos en la Iglesia y en nuestra amada Orden. Es parecido el tiempo de san Cayetano a nuestro tiempo con la necesidad de reforma. Es hoy un tiempo de reforma, de renovación, pero debemos ir a las raíces del problema. Varias de nuestras provincias sufren por una u otra cosa. Preparemos un nuevo camino de esfuerzo, de fraternidad, de ayuda mutua: somos corresponsables. El sacerdote debe seguir a su Señor, debe buscar la santidad personal, la comunidad nos ayuda para que el camino sea más llevadero, y al mismo tiempo esa santidad se expresa, se manifiesta por medio del servicio a los hermanos y al pueblo santo de Dios.

Encontrar la santidad en el servir. Salgamos de nuestra zona de confort porque nos necesitamos. Trabajemos con alegría para que en nuestras comunidades verdaderamente nos sintamos en casa, con nuestros hermanos, no por aparentar, por cumplir un horario o porque la gente vea que hacemos oración. Es mejor que la alegría y la sencillez de nuestra consagración revelen al mundo lo que somos como familia teatina, compartiendo con nuestros hermanos laicos que, dicho sea de paso, son muy teatinos, y, donde se pueda, con nuestras hermanas teatinas, que siempre oran por nosotros. No lo dejemos para mañana, no dejemos a los que vienen detrás de nosotros el trabajo que nos toca a nosotros. Si no lo hacemos, probablemente no haya otros que vengan detrás. Seamos hermanos proclamando el reino de Dios y su justicia y confiando en la ayuda providente del Señor.

Prot. 03/15 –– Casa de San Pablo el Mayor, Nápoles, a 13 de septiembre del 2015.

El Papa Francisco recuerda a cuatro testigos de la paz y la justicia en los Estados Unidos de América (24/09/2015)

(…)
«Mi visita tiene lugar en un momento en que los hombres y mujeres de buena voluntad conmemoran el aniversario de algunos ilustres norteamericanos. Salvando los vaivenes de la historia y las ambigüedades propias de los seres humanos, con sus muchas diferencias y límites, estos hombres y mujeres apostaron, con trabajo, abnegación y hasta con su propia sangre, por forjar un futuro mejor. Con su vida plasmaron valores fundantes que viven para siempre en el alma de todo el pueblo. Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad. Estos hombres y mujeres nos aportan una hermenéutica, una manera de ver y analizar la realidad. Honrar su memoria, en medio de los conflictos, nos ayuda a recuperar, en el hoy de cada día, nuestras reservas culturales.
Me limito a mencionar cuatro de estos ciudadanos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.
Estamos en el ciento cincuenta aniversario del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, el defensor de la libertad, que ha trabajado incansablemente para que «esta Nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad». Construir un futuro de libertad exige amor al bien común y colaboración con un espíritu de subsidiaridad y solidaridad.
[…]
En esta sede quiero recordar también la marcha que, cincuenta años atrás, Martin Luther King encabezó desde Selma a Montgomery, en la campaña por realizar el «sueño» de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Su sueño sigue resonando en nuestros corazones. Me alegro de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los «sueños». Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos.
[…]
En estos tiempos en que las cuestiones sociales son tan importantes, no puedo dejar de nombrar a la Sierva de Dios Dorothy Day, fundadora del Movimiento del trabajador católico. Su activismo social, su pasión por la justicia y la causa de los oprimidos estaban inspirados en el Evangelio, en su fe y en el ejemplo de los santos.
[…]
Un siglo atrás, al inicio de la Gran Guerra, «masacre inútil», en palabras del Papa Benedicto XV, nace otro gran norteamericano, el monje cisterciense Thomas Merton. Él sigue siendo fuente de inspiración espiritual y guía para muchos. En su autobiografía escribió: «Aunque libre por naturaleza y a imagen de Dios, con todo, y a imagen del mundo al cual había venido, también fui prisionero de mi propia violencia y egoísmo. El mundo era trasunto del infierno, abarrotado de hombres como yo, que le amaban y también le aborrecían. Habían nacido para amarle y, sin embargo, vivían con temor y ansias desesperadas y enfrentadas». Merton fue sobre todo un hombre de oración, un pensador que desafió las certezas de su tiempo y abrió horizontes nuevos para las almas y para la Iglesia; fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones.
[…]
Tres hijos y una hija de esta tierra, cuatro personas, cuatro sueños: Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios. Cuatro representantes del pueblo norteamericano.
Terminaré mi visita a su País en Filadelfia, donde participaré en el Encuentro Mundial de las Familias. He querido que en todo este Viaje Apostólico la familia fuese un tema recurrente. Cuán fundamental ha sido la familia en la construcción de este País. Y cuán digna sigue siendo de nuestro apoyo y aliento. No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia.
De modo particular quisiera llamar su atención sobre aquellos componentes de la familia que parecen ser los más vulnerables, es decir, los jóvenes. Muchos tienen delante un futuro lleno de innumerables posibilidades, muchos otros parecen desorientados y sin sentido, prisioneros en un laberinto de violencia, de abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No nos es posible eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia.
Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo de Merton.
Me he animado a esbozar algunas de las riquezas de su patrimonio cultural, del alma de su pueblo. Me gustaría que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar. Que Dios bendiga a América».

Presentación de Teatinos en camino 1 (2015)

Queridos hermanos en la Profesión Religiosa Teatina:

Nos ponemos, una vez más, en contacto, para comunicarnos y renovar nuestra comunión carismática. Lo hacemos desde el deseo de afirmarnos en nuestro servicio a Dios y de ahondar en las fuentes de nuestra vida teatina.

De este modo, ponemos en circulación este sencillo boletín informativo, a través del cual buscamos compartir aquellas noticias vinculadas con la actividad de la Curia General y que pudieran ser de común interés. En ello queremos homenajear a quienes nos han precedido en este ámbito comunicacional, los que se encargaron de diversas publicaciones con el mismo objetivo que nosotros.

Por otra parte, queremos recrear el espíritu que ha impregnado tantos Capítulos Generales, a partir de los cuales ha parecido bien promover la bondad que se encuentra en «comunicarse, favorecer todo lo vincular, fomentando el sentido de pertenencia y asumir que la Orden es un “unum”» (Normas y Decretos Capitulares 2015, n. 2.7).

Por ello, a continuación publicamos algunas noticias que se han generado en el ámbito de nuestra Casa de Sant’Andrea della Valle y alguna otra información que nos ha llegado desde el «mundo teatino».

Claro está, invitamos a todos los que quieran enviarnos distintas informaciones sobre las actividades de sus respectivas Provincias y Casas a que nos las hagan llegar a vicariustheatinorum@outlook.it

Será un gusto mantener y dinamizar nuestra comunicación.