La comunidad de Sant’Andrea della Valle visita al Cardenal Vicario de Roma

Cuando alguien piensa en Roma, lo primero que puede venir a la mente, si su reflexión lo hace cavilar sobre la Iglesia romana, es que allí se encuentra el Santo Padre, quien es el Obispo de Roma. Por lo tanto, se piensa en la presidencia de una Iglesia Particular –además, claro está, de recordar que en el Sumo Pontífice se concentra la potestad ordinaria, suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia (cf. c. 331). Ahora bien, en el ejercicio de la función presidencial sobre la iglesia de Roma, el papa tiene un delegado especial, que es el Cardenal Vicario.
Esta función, que se remonta a tiempos antiguos, tuvo en Pablo IV un firme organizador, determinando en 1558 que el oficio de Vicario para la diócesis de Roma sea ejercido por un miembro del Sacro Colegio Cardenalicio. San Pío X, el beato Pablo VI y san Juan Pablo II, fueron dándole forma al actual ordenamiento jurídico del Vicariato. De este modo, quien anima la Iglesia romana, especialmente en su dimensión pastoral, es quien reviste dicho cargo.
Desde el 27 de junio del 2008, cuando fue designado por Benedicto XVI para desarrollar este oficio, es Cardenal Vicario para la diócesis de Roma, S.E.R. Agostino card. Vallini. El cardenal Vallini, nacido en Poli, diócesis de Tívoli, el 17 de abril de 1940, ha ocupado distintas funciones en la Iglesia italiana, caracterizándose por ser un estudioso del derecho canónico y un hombre de exquisita intuición pastoral.
De este modo, como nuestra Casa General de Sant’Andrea della Valle hace parte de la jurisdicción de este Vicariato de Roma, el último martes 20 de octubre del 2015, los miembros que componen esta Casa sui iuris dentro de la Orden de los Clérigos Regulares (Teatinos) se hicieron presentes junto al Card. Vallini, para saludarlo oficialmente y ofrecerle sus servicios en el ámbito de esta honorable y señera diócesis.
La atención dada por el Card. Vallini fue cortés y entrañable, denotando una gran franqueza y vecindad con los Teatinos.
De nuestra Orden, el Cardenal Vicario tiene una valoración elevada, basada en el testimonio de nuestros Fundadores.
También reconoce las posibilidades que hoy, desde Sant’Andrea della Valle, los Teatinos podemos desplegar. Por ello, nos animó a no cejar en una pastoral de la oración y la adoración eucarística, volcándonos con denuedo al cuidado del sacramento de la Reconciliación y a desarrollar una acogida cordial con quienes frecuentaran nuestra Basílica, «inventándonos» alguna forma de caridad social, como lo hiciera en su época San Cayetano.
Consiguientemente, hemos captado en las palabras de este Pastor una confirmación de nuestra presencia en la diócesis de Roma y la proyección de un sentido carismático y real para nuestra acción pastoral en la iglesia de la Urbe. El Señor de la Viña nos siga fortaleciendo para realizar con ahínco nuestras labores.

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