Gestión de bienes y Vida Consagrada

Ha llegado a nuestras manos, en estos últimos días un documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, fechado el 2 de agosto del 2014, que recoge el fruto del Simposio acerca de La gestione dei beni ecclesiastici degli istituti di vita consacrata e delle Società di vita apostolica a servizio dell’humanum e della missione nella Chiesa (Roma, marzo del 2014). Este documento –que reviste la categoría de «carta circular»– tiene como objetivo presentar las Linee orientative per la gestioni dei beni negli Istituti di Vita Consacrata e nelle Società di Vita Apostolica.

Como expresión de la motivación y el sentido de la carta circular a la que nos referimos, transcribimos los siguientes párrafos del proemio de dicho documento:

«La dimensión económica está íntimamente enlazada con la persona y la misión. Por la economía pasan opciones fundamentales para la vida y en ellas es preciso que se transparente el testimonio evangélico, atento a las necesidades de los hermanos y hermanas.

Por consiguiente, en la dinámica formativa no hay que descuidar la atención a la dimensión evangélica de la economía, particularmente en la preparación de cuantos tendrán responsabilidades de gobierno y administrarán las estructuras económicas en orden a principios de gratuidad, fraternidad y justicia, fundamentando una economía evangélica basada en el compartir y en la comunión.

El carisma fundacional se inscribe de pleno derecho en «la lógica del don» que «no excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como un añadido externo en un segundo momento»: al ser don, como consagrados, damos nuestro verdadero aporte al desarrollo económico, social y político que «necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresiones de fraternidad». «Por su naturaleza, el don supera el mérito, su norma es sobreabundar».

Las presentes líneas orientativas y los principios para la gestión de los bienes se indican como ayuda para que los Institutos respondan con audacia renovada y profecía evangélica a los desafíos de nuestro tiempo y puedan continuar siendo signo profético del amor de Dios».

Verdaderamente esta carta circular es un pequeño compendio de economía de la Vida Consagrada, ya que ilumina el modo en el cual los institutos deben organizarse económicamente, en fidelidad al carisma y a la misión, como también da pautas claras y prácticas acerca de los puntos importantes a tener en cuenta en la formación que se debe impartir en esta área tan sensible.

Tres ejes fundamentales nos presenta el referido documento para cultivar un nuevo estilo en la gestión patrimonial de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica:

  • la rendición de cuentas, balances y presupuestos;
  • la configuración de un «patrimonio estable», a tenor del derecho,
  • y la competencia técnica y la formación para la gestión del Instituto, en clave de corresponsabilidad.

Desde la perspectiva del magisterio del Papa Francisco, esta carta circular es un paso más hacia la transparencia en las cuestiones económicas de la Iglesia y una invitación a asumir la realidad de los bienes eclesiásticos –dentro de los que el documento encuadra a los bienes de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica– con espíritu profético y en sintonía con las enseñanzas del Evangelio.

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