Breve de Su Santidad Clemente VII, confirmatorio de los Clérigos Regulares, ‘Dudum pro parte vestra’ (7 de marzo de 1533)

AL VENERABLE Juan Pedro, obispo teatino, y a los amados hijos Cayetano, presbítero vicentino, y a sus compañeros y sucesores, Clérigos Regulares.

Venerable hermano y amados hijos, salud y apostólica bendición.

I

Habiéndonos expuesto tiempo atrás que vosotros, con algunos compañeros, movidos por divina inspiración, deseosos de servir a Dios con mayor quietud de espíritu y uniros a Él más íntimamente, habíais determinado emitir los tres votos sustanciales de la vida religiosa, de pobreza, castidad y obediencia, y vivir comunitariamente en traje de simples clérigos ocupados con el favor divino en los ministerios propios de la vida sacerdotal, bajo la humilde e inmediata sujeción a Nos y a esta Sede Apostólica, Nos, accediendo a vuestras súplicas, os concedimos entonces, que cuando os pareciere bien, pudierais emitir públicamente los tres votos, sustanciales a la vida religiosa, de pobreza, castidad y obediencia, y profesar solemnemente en manos de cualquier presbítero secular o regular y vivir en comunidad, en traje de simples clérigos, con el nombre y la denominación de CLÉRIGOS REGULARES, in communi et de communi, en lugares religiosos o seculares a vuestra libre elección, con autorización de sus dueños, bajo la inmediata dependencia y especial protección Nuestra y de esta Sede Apostólica. Así mismo os concedimos que pudieseis elegir anualmente a uno de vosotros que fuese vuestro superior con el nombre de Prepósito, con facultad de reelegirlo por un trienio, y no más.

Item, que pudieseis recibir a otros, tanto laicos como clérigos, aún constituidos en dignidad, los cuales, movidos por Dios, sintiesen deseos de llevar el mismo género de vida, y, previo un año de probación, recibirlos a la profesión en manos del superior o Prepósito, admitiéndolos a formar parte de vuestra comunidad.

Item, componer cualquier clase de estatutos, ordenaciones y constituciones sobre todas y cada una de las cosas concerniente a vuestro sistema de vida, y cuanto fuese conveniente a clérigos devotos y honestos.

En cuanto a la celebración de la misa y al rezo de las horas canónicas, os concedimos facultad para componer y publicar lo que mejor os pareciese, para corregir y reformar en el transcurso del tiempo, total o parcialmente, lo que hubieseis compuesto y publicado, y volverlo a componer y ordenar según creyeseis conveniente, siempre que su contenido fuese lícito, honesto, razonable y conforme a las buenas costumbres y a los sagrados cánones, y ajustaros a ello. Todo lo cual, una vez compuesto, reformado, estatuido o cambiado y ordenado por vosotros, y presentado a Nos o a nuestros sucesores, se tuviese por aprobado y confirmado por autoridad apostólica.

Item, que todos y cada uno de los privilegios, exenciones, inmunidades, indulgencias, facultades, libertades, autorizaciones, indultos, favores, concesiones y gracias espirituales y espirituales de que gozaban y actualmente gozan, o gozarán en lo futuro, los Canónigos Regulares de la Congregación Lateranense, sus personas y lugares podáis vosotros usarlos, gozar y disfrutar de los mismos en vuestras personas y lugares de forma que las letras apostólicas que tratan de los referidos privilegios, exenciones, inmunidades, concesiones y gracias a ellos concedidos o que en adelante se concedan, puedan y deban considerarse como expedidas en favor vuestro, cambiando solamente los nombres, apellidos, denominaciones y fechas ad libitum vestrum, como si todas y cada de dichas concesiones, no solamente en sus cláusulas generales, sino a tenor de todas y cada una de sus palabras, hubiesen sido concedidas expresa y especialmente a vosotros.

II

Más tarde, habiéndonos expuesto que era vuestro deseo, después de emitidos los votos, llevar vida clerical y dedicaros a la predicación, a la audición de confesiones, y al estudio de la Sagrada Teología y Derecho Canónico para provecho de vuestras almas y de los fieles cristianos, Nos, accediendo a vuestras súplicas, concedimos benignamente a vuestros prepósitos pro tempore la facultad de dispensar del rezo del Oficio Divino a vosotros y a vuestros clérigos y socios ocupados en tales ministerios, en el estudio de las Letras Sagradas, o impedidos por enfermedad o por servicio de los enfermos, en el sentido de que los así ocupados o impedidos, rezando cierto número de salmos señalados por los superiores, no inferior a siete o a seis espaciados, siete veces la oración dominical y dos el símbolo de los apóstoles, y los gravemente enfermos una vez al día la oración dominical y siete avemarías, se considere que satisfacen el rezo de las siete horas canónicas y todo el Oficio Diurno; y así mismo, que puedan autorizar a vuestros clérigos y socios para anticipar o posponer, juntar o dividir, en conjunto o en particular las horas canónicas, así como abreviar u omitir las lecciones.

Item, para dispensar de los ayunos de precepto y cuadragesimales, y conceder que pueda hacerse la comida vespertina, llamada colación, lícitamente y sin pecado.

Finalmente, y en virtud de nuevas letras, os concedimos que, tanto vosotros recíprocamente, como otros sacerdotes seculares o regulares, por vosotros elegidos, con licencia de vuestros superiores o de esta Sede Apostólica, podáis, y puedan también ellos, en vuestras mutuas confesiones usar la fórmula siguiente:

Misereatur, etc. … Indulgentiam, etc. …

Dominus noster, Jesus Christus te absolvat, et ego auctoritate ipsius et beatorum apostolorum Petri et Pauli mihi concessa absolvo te ab omni vinculo excomunicationis marioris vel minoris, suspensionis et interdicti, et dispenso te ab omni irregularitate quam quomodocumque incurristi et restituo te sanctis sacramentis Eclesiae, unionisque et participationi fidelium, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Por segunda vez, y con la misma autoridad, mediante otras letras expedidas en forma de Breve, ampliamos y extendimos la anterior concesión en el sentido de que dicha fórmula pudiese usarse no sólo en las confesiones de sacerdotes, sino en las de los clérigos y laicos de vuestra congregación pro tempore existentibus que se confiesen con vosotros, lo cual concedimos a perpetuidad, en virtud de nuestra autoridad apostólica, según que más extensamente consta en las letras referidas.

III

Ahora, según nos han expuesto en vuestro nombre, para asegurar la estabilidad de cuanto aquí se ha hecho, es vuestro deseo que Nos procedamos a su confirmación, y que ciertas modificaciones que juzgáis conveniente introducir, sean por nos sancionadas. Y a este fin se nos ha rogado de vuestra parte que benignamente nos dignemos proveer a cada uno de los indicados extremos. Nos, que atendemos a las súplicas de todos los fieles cristianos, y con especialidad de los que sirven a Dios en pobreza, castidad y obediencia, accediendo a vuestra instancias, renovamos por las presentes en favor de vuestro Instituto, ya ampliamente aprobado y recomendado en el Señor, todas las anteriores concesiones, y con arreglo a los píos deseos que nos habéis hecho exponer, a perpetuidad establecemos:

1.° Que debáis siempre vivir bajo la humilde sujeción y especial protección del Romano Pontífice y de esta Sede Apostólica, absolutamente libres y exentos de todo otro superior, y sujetos exclusivamente al Romano Pontífice y a vuestro superior canónicamente elegido.

2.° Que cualquiera que abrace vuestro Instituto, y sea admitido a la profesión en el modo y forma antes dichos, se considere que satisface el voto de Religión.

3.° Que vuestros superiores pro tempore, acabando el trienio para el cual hayan sido confirmados, puedan ser elegidos para otro lugar, y confirmados en el cargo durante el trienio inmediato.

4.° Que podáis usar vestidos con mangas cortadas sobre el manteo, y que tanto en lo que mira al hábito, como lo que concierne a las ceremonias de los oficios eclesiásticos, y en todo cuanto se refiere al traje y a la comida, os atengáis a los laudables usos y costumbres de los clérigos ejemplares y virtuosos de la ciudad o lugar donde ahora os encontráis u os establezcáis en adelante.

5.° Que podáis elegir de entre vosotros a uno, que, con la denominación de Arcipreste esté al cuidado de los intereses espirituales de la Comunidad; a otro que con el nombre de Arcediano, se ocupe de las cosas temporales; y un tercero que se llame Plébano y ejerza la cura de almas a vosotros encomendada.

6.° Que en la bendición de la mesa cumpláis con rezar simplemente el salmo Laudate Dominum omnes gentes, y no vengáis obligados a recitar otro alguno.

7.° Que en vuestros Capítulos sólo tengan voz aquellos a quienes capitularmente les haya sido concedida, y que los demás no intervengan ni tengan voz en los mismos.

8.° Ordenamos, así mismo y establecemos, para siempre, que podáis usar y disfrutar de todos y cada uno de los privilegios, indulgencias, prerrogativas, exenciones, inmunidades, gracias e indultos cualesquiera que sean, y de cuantos se hayan concedidos y en adelante se concedan, temporales y espirituales, en especial, en general y comunicativamente por cualquiera Romanos Pontífices predecesores y sucesores nuestros, y por tales considerados por la sede Apostólica, a los monjes cluniacenses y cistercienses, y a los frailes de las Órdenes mendicantes y no mendicantes, y de todos los privilegios de que ellos pueden o podrán usar y disfrutar, así en vida como en el artículo de la muerte, referentes a la relajación de penitencias y cualquiera otros, ordenando, por las presentes, que en el futuro y para siempre gocéis, podáis y debáis disfrutar de todos aquellos privilegios y ser participantes de los mismos como si se estableciesen aquí palabra por palabra.

Extendiendo y ampliando a favor vuestro los referidos privilegios, indulgencias, prerrogativas, exenciones, inmunidades, gracias e indultos concedidos, según se ha dicho a los monjes y frailes mencionados, así en lo temporal como en lo espiritual, en especial, en general y comunicativamente, y declarando y estableciendo que hayan lugar y surtan pleno efecto entre vosotros.

No obstante las constituciones y ordenaciones, tanto apostólicas como vuestras y de las referidas Órdenes, aún avaladas por juramento, confirmación apostólica o de cualquiera otra manera, ni los estatutos, costumbres, ni otras cualesquiera cosas en contrario.

Disponemos además que las copias de las presentes, suscritas por mano de público notario y refrendadas con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica, tengan el mismo valor en todas partes, así en juicio como fuera de él, y hagan la misma fe que las letras originales.

Dado en nuestra ciudad de Bolonia, bajo el anillo del pescador, día 7 de marzo de 1533, décimo de nuestro pontificado.

BLOSIO