Editorial n.º 15 (2016)

Un año nuevo ha comenzado su decurso. Y en esta marcha que, como siempre, se presenta veloz, atrás va quedando ya la fiesta de san José María Tomasi (3 de enero) y poco a poco nuestros hermanos teatinos del Brasil estarán dando cuerpo a un nuevo capítulo provincial (4-8 enero).

Este mes de enero, entonces, nos presenta una buena ocasión para renovar nuestra vocación, para ahondar en las fuentes de nuestro carisma y recordar a quienes lo han encarnado en un grado heroico.

Momento privilegiado de la historia para trasladarnos al absoluto principio de nuestro ser teatino y refrescar el espíritu en un testimonio tan claro como el del Príncipe de los Liturgistas. En el tesón del estudio, José María Tomasi fue desgranando su vida como ofrenda a Dios y a su Iglesia para el crecimiento y la edificación del Cuerpo. Por ende, una veta teatina que debemos seguir explotando es ésta misma. Una veta que implica dedicar esfuerzo y tiempo a la ciencia bíblica, teológica, litúrgica, canónica. Y empezar a desplegar una mirada de águila, que es la que nos llevará a penetrar en los entresijos del Verbo hecho carne en nuestra vida congregacional, en la Iglesia y en la sociedad.

Puesto que los Teatinos no estamos en la historia para hacer lo que hace todo el mundo, entonces, desde ese «principio» de nuestro carisma, esbozado en las Constituciones, art. 1, cuando se nos dice que nuestros Fundadores decidieron dedicarse a estudiar la Sagrada Teología y los Sagrados Cánones en provecho propio y de los demás fieles cristianos, realicemos aquello que es propio de nuestra vida teatina, concentrémonos en un verdadero proyecto de crecimiento intelectual y confortémonos mutuamente con la esperanza de un nuevo amanecer para nuestra Orden.

¡Feliz año 2016 y buen capítulo provincial en la provincia «Paulo VI» del Brasil!

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