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06 Jun 2019

Actualidad

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Es una muy buena y grata noticia poder anunciar a todo el Mundo Teatino el feliz nacimiento de una nueva revista teatina que hace referencia en su nombre a una de las grandes glorias de la Orden, Maestro en santidad y doctrina.

Cuál es la pretensión y finalidad de esta revista que ahora nace? Es la de aportar su grano de arena en la difusión, conocimiento de nuestro gran Santo. Personalmente creo que no habrá un renacer vigoroso en nuestra Orden si no es pasando por el conocimiento profundo de su enseñanza. Él encarna el carisma teatino que ha recibido de los Fundadores. Es el gran Maestro de Vida espiritual, el gran formador de generaciones de auténticos teatinos. Su secreto es la unión mística con el Señor. El mundo de hoy está necesitado de mística, está a la búsqueda de una profunda experiencia de Dios. Nosotros estamos llamados a transmitirla. Eso es ser teatinos. Ese es el secreto de la reforma de la Iglesia y de la Orden. Reforma que sólo hacen posible los Santos, es decir, hombres empapados de Dios y llenos de caridad hacia todos, en especial de los más necesitados, humana, personal y espiritualmente.

Pero esta pequeña Revista que ahora empieza quiere adentrarse también en el conocimiento del rico patrimonio histórico, cultural, misionero de nuestra gloriosa Orden. Tenemos mucho que aprender de nuestros mayores, captar su espíritu y adaptarlo al hoy que nos toca vivir. Todo empieza por una profunda espiritualidad, de la que tan necesitados estamos. Donde está el Espíritu de Dios, allí está la Vida. Y esta vida divina se extiende después a todos los campos del saber y promoción humana.

Deseo, muy de veras, que esta obra que ahora se inicia, con el apoyo de la Postulación, sea para todos un enriquecimiento en nuestro conocer, amar y vivir. No se ama lo que no se conoce. Creo que éste es un campo urgente por el que debemos caminar si queremos que la savia teatina, que Dios ha querido dar a su Iglesia, sea fecunda y anunciadora de grandes frutos.

Con mi más sincera felicitación al P. Aleksander Iwaszczonek y al Hermano Diego Doldán, que llevarán el peso del futuro trabajo, que el Señor les ilumine y les conduzca a los prados verdes de la revelación de Dios, encarnada en los teatinos que nos han precedido y que nosotros estamos llamados a llevar adelante. Esa es la tarea que el Señor nos ha encomendado.